Estados Unidos ha intensificado su campaña de presión económica contra Irán al imponer nuevas sanciones a una filial de un banco estatal egipcio en los Emiratos Árabes Unidos, un individuo y una empresa con sede en Hong Kong. Estas medidas marcan una acción concreta por parte del Departamento del Tesoro, que acusa a las entidades de mantener operaciones financieras con Irán, en un contexto de tensiones crecientes y seis meses después del inicio de un conflicto.
La iniciativa, denominada “Operación Marginado Económico” por el Tesoro estadounidense, busca cerrar “todas las vías de escape económicas” de Teherán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que cualquier entidad que apoye al régimen iraní perderá acceso al dólar estadounidense y al sistema financiero global, citando el caso del Banque Misr UAE como un ejemplo de quienes “decidieron aprender por las malas” las consecuencias de su apoyo.
Las sanciones no se limitan a la entidad bancaria, alcanzando también a Reza Mohammad Taeedi, gerente de la sucursal de Bank Melli en Dubái, y a Kameng Trading Limited, una empresa fachada radicada en Hong Kong acusada de lavar dinero para una casa de cambio iraní ya sancionada. Por su parte, el régimen iraní reaccionó calificando las nuevas imposiciones de Washington como una “continuación de la guerra” y “terrorismo de Estado”, instando a la comunidad internacional a no aplicar ni reconocer estas medidas.
El Ministerio de Exteriores iraní declaró que estas acciones constituyen una “grave violación de la Carta de las Naciones Unidas”, además de ser un “crimen internacional y de lesa humanidad” por su intención de infligir sufrimiento al pueblo. Teherán hizo un llamado a la comunidad global para que adopte “las medidas necesarias para proteger el Estado de derecho”, advirtiendo que considerará un “enemigo” a cualquier nación que coopere en la “guerra económica” de Estados Unidos.
Con información de Infobae.

