El Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, en el municipio de Teuchitlán, fue escenario de una exhibición de juego de pelota ancestral que reunió a familias y visitantes en torno a una práctica que se mantiene como parte de la memoria viva del Occidente mesoamericano.
La actividad inició con una ceremonia previa al encuentro deportivo, tras la cual dos equipos integrados por cinco jugadores cada uno ocuparon la cancha. A partir de ese momento, el juego se desarrolló bajo una dinámica basada en el impulso de la pelota con la cadera. El sonido de tambores prehispánicos acompañó el desarrollo del partido y marcó el ritmo de la competencia en un espacio donde la pelota se mantuvo en constante movimiento a ras de suelo.




José Rubén Gallardo Carriles, representante de Juegos de Pelota Ancestral Nahual y Calpulli Tepacauhtli, explicó que esta práctica recibe distintos nombres según la región del país. “Aunque a nivel nacional el juego recibe distintos nombres —Ulama en el norte, Pok ta pok en la zona maya o variantes del centro y sur del País—, en Jalisco se le conoce como juego de pelota de cadera, juego de pelota ancestral o Batey, nombre referido en crónicas coloniales del Occidente”, señaló.
El especialista precisó que la modalidad presentada en Guachimontones no utiliza aro como meta, a diferencia de otras versiones más difundidas. En este caso, el juego se desarrolla en una cancha alargada, de entre 30 y 60 metros de largo por cuatro o cinco de ancho, dividida en dos mitades, donde el objetivo consiste en invadir el terreno contrario y llevar la pelota hasta la línea de anotación.
Gallardo Carriles añadió que la pelota conserva un método tradicional de elaboración, a partir de látex natural extraído del árbol de caucho, mezclado con elementos vegetales hasta formar una masa elástica trabajada en caliente. La fabricación de una pieza puede requerir entre seis y ocho horas. Aunque en la actualidad la práctica se presenta como disciplina deportiva, su origen se remonta a tiempos prehispánicos. En el Occidente de México existen evidencias de su existencia desde al menos el año 200 antes de Cristo, con posibles antecedentes aún más antiguos. En la región se han identificado más de 60 canchas asociadas a esta tradición, de las cuales Guachimontones conserva dos restauradas.
Durante el periodo virreinal, diversas expresiones rituales vinculadas al juego fueron prohibidas, lo que llevó a su desplazamiento hacia comunidades alejadas. Con el paso del tiempo, la práctica sobrevivió en distintas formas hasta su recuperación en la actualidad. El Batey se mantiene vigente como actividad cultural y deportiva en Jalisco, con la participación de equipos femeniles, varoniles, infantiles y juveniles que compiten en torneos nacionales.
Las próximas exhibiciones se realizarán los días 21 y 28 de junio, así como el 5 de julio, a las 11:00 horas, en el Centro Interpretativo Guachimontones, ubicado en Camino al Sitio Arqueológico Guachimontones S/N, en Teuchitlán. La entrada general tiene un costo de 30 pesos.

