La vida de Daniela Basso, esposa del reconocido futbolista Raúl Jiménez, es un mosaico de adaptación, sacrificios y una profunda fortaleza familiar. Recientemente, su visita a la Ciudad de México, semanas antes de la efervescencia previa al Mundial de Futbol 2026, trascendió el simple cambio de huso horario. Para Daniela, fue un reencuentro con sus raíces, la oportunidad de que sus hijos convivieran con la calidez de su familia extendida, una red de apoyo que en Londres, su actual residencia, no siempre está al alcance.
Desde hace años, la capital inglesa se ha convertido en el hogar de Daniela, Raúl y sus pequeños Arya, de casi seis años, y Ander, de cuatro. Londres les ha brindado estabilidad y nuevas oportunidades, forjando una rutina familiar sólida. Sin embargo, este nuevo capítulo también les impuso un desafío monumental: empezar de cero, lejos de sus costumbres, de la ayuda natural que la familia ofrece en México y de la familiaridad con el entorno. Daniela, con su característico humor, confiesa que sus hijos son “pochos”, una dulce mezcla de culturas que ella se esfuerza por mantener anclada a sus orígenes.
Maternidad, Pruebas y el Vínculo Familiar Inquebrantable
La actriz de profesión, cuyo camino la ha llevado por senderos muy distintos a los que imaginó al inicio de su carrera en México, vive hoy una maternidad plena. “Estoy feliz ahorita en mi maternidad. La verdad creo que hay que vivir el momento, en el presente. Agradezco tanto todo lo que estoy viviendo ahorita. No podría pedir nada más”, asegura. Pero este presente de gratitud y plenitud es fruto de años complejos, marcados por decisiones difíciles y pruebas que cimbraron a toda la familia. La mudanza a un país nuevo, el nacimiento de su primera hija, la pandemia global y el grave accidente de Raúl que lo apartó de las canchas por meses, todo ello se conjuga en un lapso que Daniela aún rememora con intensidad.
“Ha sido muy difícil. Sí ha sido un proceso de años. Hoy en día estoy muy bien, muy feliz y muy completa. Pero los primeros años fueron algo complicados para nosotros, entre la pandemia, que nadie te enseña a ser mamá, el accidente de Raúl… y todo se juntó”, explica Basso, quien también describe las dificultades de adaptarse a una cultura completamente diferente, desde la burocracia en hospitales hasta el clima. No obstante, de esa adversidad emergió algo invaluable: la distancia fortaleció el núcleo familiar. “Creo que el estar en Londres nos ha hecho tomar decisiones en pareja muy concretas. Cuando la familia extendida no está cerca, somos un gran equipo. Eso es algo que yo agradezco infinitamente”, enfatiza.
Actualmente, la maternidad es su prioridad, un privilegio que disfruta al máximo, observando el crecimiento de Arya y Ander, quienes reflejan la personalidad de sus padres. Arya, reservada y reflexiva como Raúl; Ander, activo e impulsivo como ella. La admiración mutua es la base de su relación con Raúl Jiménez, a quien ve no como el ídolo del futbol, sino como el hombre y padre excepcional que es en casa. “Le admiro que sabe estar presente como pareja y es un gran papá. Estoy tan agradecida de tener un hombre así a mi lado, porque ha sabido también darme a mí la oportunidad de maternar y de tomar las decisiones en conjunto”, concluye Daniela, reafirmando que su historia es un testimonio de cómo el amor y la resiliencia pueden superar cualquier desafío, forjando un equipo invencible dentro y fuera de la cancha.
Con información de: Quién – Espectáculos.

