Miami, la joya del sur de Florida, se ha consolidado como el epicentro de la ultrariqueza en Estados Unidos, atrayendo a las mayores fortunas del planeta. Un claro ejemplo de esta tendencia es la reciente adquisición de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, quien desembolsó la asombrosa cifra de US$170 millones por una mansión en construcción en la exclusiva isla privada de Indian Creek. Sin embargo, este récord podría ser efímero, ya que otra propiedad, la residencia del corredor de bonos John Daveney en Key Biscayne, está listada en US$237 millones, famosa por su aparición en la icónica película “Scarface”. Estas cifras astronómicas, inalcanzables para la vasta mayoría, son la norma para el 0,1% más acaudalado, que ha encontrado en Miami su destino preferido.
La migración de la élite global a Miami no es casual. Expertos en el mercado inmobiliario residencial, como E.B. Solomont de The Wall Street Journal, señalan que “hay una gran cantidad de individuos de altos ingresos que se han mudado a Florida por los beneficios que ofrece la vida en Miami”. Mayi De la Vega, fundadora de One Sotheby’s International Realty, añade que la ciudad ofrece “criminalidad baja, un gran clima, comunidades hermosas y no se pagan impuestos estatales”. La lista de luminarias que han establecido su residencia en la ciudad es impresionante e incluye a Jeff Bezos de Amazon, Larry Page y Sergey Brin de Google, y Jared Kushner e Ivanka Trump. Solomont subraya el efecto dominó: “Una vez tienes a uno, dos o tres líderes de negocios influyentes que se mudan, habrá otros que vean los beneficios y los sigan, y de repente, ya no son pioneros. De repente, hay toda una comunidad”.
El Auge Inmobiliario: Pandemia y Paraíso Fiscal, los Catalizadores
Si bien Miami siempre ha atraído a grandes fortunas, especialmente de Latinoamérica, fue la pandemia de COVID-19 el verdadero catalizador de este boom. E.B. Solomont explica que “durante la pandemia de covid que la gente en EE.UU. se dio cuenta que Florida estaba abierta para los negocios”. Mientras otros estados implementaban estrictas restricciones de movilidad, uso de mascarillas y cierres de escuelas y negocios, Florida, bajo la administración de Ron DeSantis, adoptó una postura de apertura. Esta política, aunque controvertida, convirtió a Florida en un refugio para individuos de altos ingresos que huían de las limitaciones impuestas en ciudades como Nueva York, California o Illinois, buscando no solo un estilo de vida diferente sino también una mayor libertad.
A esta libertad de movimiento se sumó un incentivo fiscal inigualable: Florida es un paraíso fiscal, donde los residentes no pagan impuesto estatal sobre la renta. “Cuando a eso le sumas el hecho de que Florida es un paraíso fiscal, Miami se volvió inmensamente popular no solo por el espacio y el estilo de vida sino por ese gran incentivo tributario”, recalca Solomont. Este factor, combinado con el clima y la infraestructura de lujo, ha propulsado el mercado inmobiliario a una “nueva era de las ‘propiedades trofeo'”, según Mayi De la Vega, con ventas de casas de más de US$60 millones en constante aumento, superando los US$517 millones en 2025 para este segmento. La afluencia masiva de capital y la demanda por estas propiedades de altísimo valor han transformado a Miami, elevando el costo de vida a niveles que incluso superan a los de metrópolis como Nueva York, generando un impacto significativo en la economía local y en la vida de sus residentes.
Con información de: BBC Mundo.

