La tradición sonora de los pueblos originarios de Jalisco volvió a escena mediante un concierto didáctico realizado en el Museo de las Artes (MUSA) de la Universidad de Guadalajara, como parte de la exposición “Sonoras”, donde la artista y gestora cultural María Arcadia de los Monteros presentó instrumentos de alfarería originarios de Tonalá y Tlaquepaque. La actividad incluyó una demostración auditiva y una narración histórica sobre el origen, uso y significado de distintas piezas de barro, cuyas formas y texturas remiten a prácticas rituales, representaciones de la naturaleza y episodios vinculados con la vida de los pueblos prehispánicos. La artista expuso que el objetivo consiste en recuperar el sentido cultural y simbólico de estos objetos sonoros.
“Buscamos hacer una narración sobre sus particularidades, tanto técnicas como de su elaboración, de sus cualidades sonoras, simbólicas, culturales, históricas, así como de las personas que las crearon”, comentó.
Durante el recorrido sonoro, se presentaron instrumentos que evocan contextos ceremoniales y cotidianos, así como relatos asociados a su fabricación. El trabajo de investigación detrás de la muestra se encuentra documentado en el libro Aerófonos de barro de Tonalá y Tlaquepaque en el siglo XXI (2022), donde se recogen testimonios de artesanos como Luis Óscar Herrera Valdez, Juan José Ramos Medrano y Moisés Rosas Galán.
“Son narraciones en primera persona de las memorias de estos maestros artesanos. Hicimos esta investigación porque son poquísimos los artesanos que nos quedan y que todavía se dedican a hacer instrumentos de barro. De hecho, a raíz de la exposición Sonoras, yo empecé a hacer contacto con artesanas que también hacen instrumentos de barro, o con amistades que trabajan con el barro y que han optado por hacer instrumentos”, agregó.
La creadora explicó que la tradición de la alfarería sonora enfrenta un proceso de disminución, aunque persisten esfuerzos para su preservación mediante talleres, investigación y difusión. Señaló que la práctica requiere un alto nivel de dedicación, lo que ha influido en su reducción entre generaciones más jóvenes.
“Un maestro me dijo una vez algo que me alivió mucho, me dijo: ‘La cultura, cuando tiene un valor atemporal o ancestral, arraigado, se protege sola. Y a veces es posible que sus manifestaciones desaparezcan por algunos años, quizás décadas, quizás siglos, pero vuelven a surgir’. Algo sucede y vuelve a surgir. Entonces, realmente no es que algo se pierda, simplemente deja de manifestarse hasta que sea otra vez el momento oportuno”, reflexionó Arcadia de los Monteros.
La artista también destacó la relevancia de continuar con la investigación sobre estos instrumentos, entre ellos la chirimía, utilizada en contextos religiosos y procesionales. Parte de este trabajo se ha desarrollado con apoyo de programas culturales estatales y federales, lo que ha permitido la elaboración de catálogos, libros y talleres dirigidos a distintos públicos.
El concierto didáctico ha tenido presentaciones en espacios como el Hospicio Cabañas y la Casa de las Artesanías de Jalisco, además de que se proyecta su adaptación para planteles escolares con el objetivo de acercar estas expresiones a infancias y juventudes.
La exposición “Sonoras”, que integra parte de los instrumentos presentados en esta actividad, permanecerá abierta al público en el MUSA de la Universidad de Guadalajara hasta el 2 de agosto.

