El Estrecho de Ormuz, un epicentro geopolítico crucial para el suministro energético mundial, ha vuelto a situarse en el ojo del huracán tras una preocupante escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos. La reanudación de los intercambios de ataques, apenas un mes después de un acuerdo provisional para la desescalada, ha encendido nuevamente las alarmas internacionales y ha provocado un inmediato repunte en los precios del petróleo. Esta coyuntura reaviva una pregunta fundamental para la estabilidad económica global: ¿existen rutas alternativas capaces de asegurar el flujo ininterrumpido de petróleo y gas del Golfo Pérsico si el transporte a través de Ormuz se vuelve inviable?
Los expertos son claros: aunque existen opciones de derivación, ninguna de ellas posee actualmente la capacidad o la flexibilidad para sustituir por completo este vital corredor marítimo. La dependencia global del Estrecho de Ormuz es monumental; según la Agencia Internacional de Energía (AIE), aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo y productos derivados transitan diariamente por sus aguas, lo que representa una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo. Cerca del 80% de estos volúmenes se dirigen a mercados asiáticos. Además, casi una quinta parte de las exportaciones globales de gas natural licuado (GNL) también dependen de esta ruta, con países como Qatar, uno de los mayores exportadores de GNL, sin una alternativa a gran escala para sus envíos.
La Búsqueda Desesperada de Vías de Escape Energéticas
Conscientes de la vulnerabilidad que el Estrecho de Ormuz confiere a Irán sobre los mercados energéticos globales, los principales productores del Golfo han invertido durante décadas en infraestructuras diseñadas para eludir esta vía marítima. Arabia Saudita cuenta con el oleoducto Este-Oeste, o Petroline, una red de 1.200 kilómetros que conecta sus yacimientos orientales con la terminal de exportación de Yanbu, en el mar Rojo, cuya capacidad de emergencia se amplió a 7 millones de barriles por día en 2019. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos ha desarrollado el oleoducto de crudo de Abu Dabi (Adcop), de 406 kilómetros, que conecta Habshan con el puerto de Fuyaira en el golfo de Omán, permitiendo evitar completamente Ormuz. Proyectos futuros, como el nuevo puerto multipropósito en Fuyaira desarrollado por DP World, buscan reforzar esta estrategia de diversificación.
Sin embargo, a pesar de estos significativos esfuerzos, la capacidad de desvío de estas rutas alternativas es limitada. La AIE estima que solo pueden reencauzar entre 3,5 y 5,5 millones de barriles por día, una cifra muy inferior a los 20 millones que atraviesan Ormuz en condiciones normales. David B. Roberts, profesor asociado de Seguridad Internacional y Estudios de Medio Oriente en el King’s College de Londres, subraya que “esto todavía está lejos de ser suficiente”. La realidad es que, si bien estas infraestructuras ofrecen un respiro parcial, no eliminan la profunda vulnerabilidad que el Estrecho de Ormuz representa para la seguridad energética global. La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo las tensiones geopolíticas en la región continúan poniendo en jaque el suministro de recursos vitales, con consecuencias potencialmente devastadoras para la economía mundial.
Con información de: BBC Mundo.

