La expectación crece exponencialmente en el ambiente futbolístico global ante el inminente choque de Octavos de Final del Mundial 2026, donde la Selección Mexicana se medirá a Inglaterra el próximo domingo 5 de julio. Este encuentro, catalogado ya como uno de los más trascendentales en la historia del balompié azteca, presenta un giro inesperado que ha capturado la atención de expertos y aficionados: contra todo pronóstico histórico, México es señalado como favorito.
Analistas de la talla de ‘La Última Palabra’ han reiterado que el Tricolor parte con ventaja considerable. Factores clave como la innegable localía y la altitud de la Ciudad de México inclinan la balanza. Frente a este escenario, Inglaterra, una campeona del mundo con una rica herencia futbolística, carga con la obligación histórica de avanzar. Sin embargo, el desempeño colectivo bajo la dirección de Javier Aguirre será determinante. Paul Aguilar, en un análisis contundente, sentenció: “La obligación la tiene Inglaterra por la historia, pero el favorito es México. Favoritismo por el buen futbol, que lo está haciendo mejor que Inglaterra”. Joaquín del Olmo complementó, desmitificando parcialmente el factor altura: “Si fuera la altura lo único que importaría, ¿cuántas veces no quedaría campeón Toluca? Traen buen equipo, cuando juegan buen futbol. Va a afectar si México juega un buen partido, si México no juega bien no les va a afectar”.
La Estrategia de Altura y la Táctica Inglesa
La adaptación al entorno se erige como un componente crítico. Se especula que el entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, podría modificar su esquema de juego, optando por una propuesta más directa con trazos largos, buscando así evitar riesgos innecesarios ante la presión alta que el cuadro mexicano ejerce con maestría en casa. Fabián Estay, otro de los panelistas, subrayó esta posibilidad: “Es un equipo de mucho oficio. Es un muy buen técnico, invicto en competencias oficiales; sí obstáculos va a tener, pero el mayor obstáculo es que México juega bien. México hace una presión alta y ellos van a volver a jugar a la inglesa de los años 70 y 80, a pelotazos. No van a intentar salir jugando porque los equipos que intentan salir jugando en la Ciudad de México se les complicó”.
El impacto de la altitud, un elemento recurrente en los debates deportivos, fue abordado por Ignacio Hierro, quien destacó la falta de estudios concluyentes sobre la mejor estrategia de adaptación. Sin embargo, su experiencia en equipos sudamericanos en la Copa Sudamericana le permite afirmar: “Yo estuve en equipos sudamericanos jugando Copa Sudamericana y nos tocaba ir a jugar a la altura y buscamos información sobre esto y hay dos posibilidades: Llegar con bastante tiempo de anticipación o llegar sobre la hora, no te marca diferencia. El cuerpo lo resiente inmediatamente y nosotros estamos acostumbrados tanto a ir a nivel del mar como venir a la altura y ellos (Inglaterra) no. Ellos nunca suben a jugar a la altura”. Esta ventaja fisiológica y de aclimatación es un arma poderosa para el combinado nacional.
En resumen, lo que se perfila como un encuentro épico no solo será una batalla futbolística, sino también un duelo de estrategias y adaptación. Mientras la historia y el nombre de Inglaterra imponen respeto y una obligación tácita, las condiciones actuales, el análisis de los expertos y el innegable peso de la localía en la Ciudad de México otorgan a la Selección Mexicana un favoritismo que, aunque sorprendente, está fundamentado en argumentos sólidos. El domingo 5 de julio, el Estadio Azteca será testigo de un capítulo histórico en el que México buscará capitalizar cada una de estas ventajas para avanzar en el Mundial 2026.
Con información de: Fox Sports México.

