Una reciente encuesta de la cadena CNN revela un descenso sin precedentes en la aprobación de la política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los resultados muestran que solo un 29% de los encuestados respalda su gestión internacional, la cifra más baja registrada hasta la fecha. Este declive se atribuye principalmente a la percepción pública sobre el manejo de las tensiones con Irán.
El sondeo, que marca un punto crítico en la popularidad del mandatario, detalla una progresiva tendencia a la baja, incluso dentro de las filas republicanas. En contraste con un 73% de apoyo en marzo, ahora el respaldo republicano a la política internacional de Trump ha caído a 60%. Específicamente, en lo que respecta a Oriente Medio, solo el 26% de los republicanos aprueba su desempeño, mientras que un 33% lo desaprueba. La oposición al conflicto con Irán es notable, con un 53% de los republicanos menores de 45 años desaprobando la situación, y un 54% de quienes no se identifican con el movimiento “Make America Great Again” expresando su descontento.
Los ciudadanos encuestados manifiestan una profunda preocupación, con un 78% considerando que el presidente no está tomando las medidas suficientes para detener el conflicto y tres de cada cuatro estimando que carece de un plan definido para resolverlo. Adicionalmente, un 32% predice una prolongación a largo plazo de la confrontación, el porcentaje más elevado desde su inicio en febrero. La percepción de que la política exterior de Trump daña la reputación global de Estados Unidos es compartida por un 65% de los participantes, y un contundente 71% cree que las acciones hacia Irán han perjudicado los intereses nacionales en lugar de beneficiarlos.
La encuesta, realizada por SSRS entre más de 1200 adultos estadounidenses a mediados de septiembre, también indica que un 76% de los consultados considera que la confrontación con Irán no ha valido la pena. Estos datos se suman a hallazgos de otras entidades como NBC y Reuters, que igualmente reportan altos niveles de desaprobación para la administración Trump en el ámbito internacional, reforzando la imagen de un presidente que enfrenta un significativo desafío en su gestión de asuntos exteriores.
Con información de El Universal.

