Académicos del Centro Universitario de los Altos (CUAltos) de la Universidad de Guadalajara desarrollan un modelo de análisis de datos que busca anticipar infecciones en las ubres del ganado lechero, con el objetivo de reducir el uso de antibióticos y disminuir el riesgo de residuos en la leche destinada al consumo humano. El sistema se basa en inteligencia de datos aplicada a información que se genera diariamente en los establos, como calidad de la leche, células somáticas, estado de las ubres y condiciones de salud del animal. Estos indicadores se integran en bases de datos que permiten establecer correlaciones para detectar alertas tempranas.
“Para eso sirve tener bases de datos en los establos, para saber cuánto está produciendo, células somáticas y otros datos; eso nos da la capacidad de poder predecir. Si identificamos a tiempo a esas vacas que presentan alertas, de inmediato se pueden seleccionar y darles un tratamiento individual, antes de que haya un contagio generalizado durante más tiempo, porque esto aumenta el riesgo de contaminación de la leche”, detalló el doctor Edgar Pulido Chávez, director del Centro de Estudios para la Agricultura, la Alimentación y la Crisis Climática del CUAltos.
El estudiante de doctorado en Ciencias en Inteligencia Computacional del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, Francisco Javier Aceves Aldrete, explicó que el objetivo consiste en trasladar el uso de la ciencia de datos a procesos productivos del sector primario.
El proyecto se encuentra en desarrollo y obtuvo el primer lugar en la categoría de mejor cartel en la Global Health Security Conference 2026, realizada en Kuala Lumpur, Malasia.
El especialista Edgar Pulido Chávez advirtió que la resistencia a los antimicrobianos representa uno de los principales riesgos de salud pública a nivel global. “Una de las preocupaciones más importantes en el campo de la salud es la resistencia a los antimicrobianos. Éste era uno de los riesgos serios previos a la pandemia. Se estima que para 2030 habrá más muertes por infección debidas a bacterias resistentes a los microbianos que por cáncer”, explicó.
Agregó que este fenómeno tiene tres orígenes principales: el uso inadecuado de antibióticos en humanos, la falta de regulación en algunos países y el uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento en la producción animal.

